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lunes, 6 de julio de 2015

Escultura y Pintura Egipcia

El artista egipcio casi siempre al servicio de ideas espirituales, ha dejado obras de una gran dignidad donde todos los personajes se representan en forma majestuosa como si no tuvieran que ver con lo cotidiano.

La gran lucha del arte egipcio consistió en encontrar un Cánon (Normas), un modelo de representación que fuera valido en cualquier instante y para cualquier lugar. El artista solo deberá conocer a la perfección dicho modelo y adaptarlo a las exigencias iconográficas de una representación en específico.

Las artes representativas están ligadas a la noción de superficie plana. Lo que significa que el trabajo del escultor parte siempre del plano.

En la escultura egipcia el bulto redondo, la forma matriz era un bloque de piedra en forma de prisma, mas nunca uno de piedra en bruto. En cada una de las caras laterales del prisma pétreo se traza una cuadricula que ordena las proporciones de las distintas partes del cuerpo; luego en la cara frontal del prisma se dibuja la figura de frente y en los lados se dibuja la figura de perfil.

El desvastamiento de la piedra con el cincel se llevaba a cabo perpendicularmente a las superficies para conformar la figura definitiva. El resultado NO era dependiente de la voluntad del artista, su gusto o inspiración; por el contrario se basaba en las reglas preestablecidas.
Se destacan ciertas notas importantes comunes como: 1. La rigidez 2. La majestuosidad 3. La huida de la naturalidad y la laxitud. 

En la escultura de bulto redondo su rigidez y hieratismo se relacionan con lo que el investigador (Le Chatelier) llamó ley de la frontalidad; la cual significa que las figuras siempre están representadas de frente sin torsión alguna. A esta ley obedece casi la totalidad de la estatuaria egipcia. El movimiento se reduce a un ligero avance de una pierna o brazo, sin denotar esfuerzo o atención alguna del personaje representado.

En cuanto al relieve y la pintura egipcia, se pueden encontrar algunas características comunes. El relieve es siempre bajo o cóncavo y, en cualquier caso, tan suave y plano que se asemeja a un dibujo. Con frecuencia es policromado.


En el relieve se representa la ley de la torsión, según la cual unas partes de la figura humana están de frente (Torso y Ojo), en tanto que otras se dibujan de perfil (Cabeza, Brazo y Piernas). Otros rasgos convencionales son: Las manos son siempre planas con sus 5 dedos notablemente largos y en ellas los dos dedos pulgares ocupan la misma posición (Arriba o Abajo) de tal manera que la figura parece tener dos manos izquierdas o dos manos derechas. Avanzan suavemente los brazos y las piernas, no implica que un pie se levante del suelo, por el contrario, ambos en completo perfil.


En la pintura se representan asuntos religiosos, históricos o de genero. Los colores son planos sin matices ni sombras y se rellenan de manera muy brillante y simple.

La pintura y el relieve se mezclaban casi siempre con escritura jeroglífica, cuyo texto es complemento indispensable a la figura.

En cuanto a la composición y las ideas de perspectiva obedecen a ciertas convenciones características destacándose la Isofalia y la Procesionalidad. La Isofalia consiste en que todas las cabezas de las figuras de igual jerarquía se representan a la misma altura. La Procesionalidad en que los personajes aparecen en series repetidas unas tras otras como en desfile, avanzando siempre la misma pierna y el mismo brazo.

No conocieron la perspectiva naturalista, pero si se empleo una perspectiva propia en la que encontramos dos vertientes: 

Una de carácter ideal que llamaremos "Jerárquica" y la segunda de carácter físico que da origen a la perspectiva de "Franjas" de abajo hacia arriba situadas todas las figuras en un solo plano, dibujando en la franja más baja aquellas que se suponen más cerca, en la inmediatamente superior las que se imaginan en un segundo plano y así sucesivamente.



Ambas perspectivas son simultaneas, es decir, se pueden observar en la misma composición lo que representa problemas obvios siempre resueltos mediante las composiciones que todo arte impone para sí mismo.

Como conclusión decimos que la pintura, los relieves y la escultura exenta, tiene por finalidad honrar a las divinidades y al faraón, mostrar gráficamente la persistencia e inviolabilidad de los valores de ordenación social.

jueves, 25 de junio de 2015

Los Templos Egipcios

El templo egipcio era la residencia de los inmortales y en calidad de tal debería ser indestructible. Son sin duda alguna el gran patrimonio arquitectónico del imperio nuevo.


A partir del siglo XVIII A.C. se afirma que se crea un tipo clásico de templo relacionado con el progresivo poder adquirido por el clero en el gobierno del imperio y con el consecuente enriquecimiento de los templos.

Los templos que se construyeron eran diferentes pero; fue en el periodo Tebano (Con su capital Tebas) donde los templos clásicos egipcios alcanzaron sus formas más grandiosas y definitivas, está ideado de tal manera que el fiel que entre en él aclimate su espíritu gradualmente, recogiéndolo cada vez más y concentrándolo en la idea de vida eterna.

Generalmente los templos estaban construidos lejos de la ciudad. Al llegar lo primero que se puede observar es una gran avenida de animales sagrados, como la esfinge o el carnero, que reposan sobre sus bases rectangulares. Al final de esta avenida se levanta la fachada del templo llamada Pílono: dos gruesos y macizos muros en forma trapezoidal, separados por una única puerta central. Delante del templo se levantan con frecuencia grandes obeliscos o agujas de piedra que simbolizan rayos del dios sol. Atravesada la puerta principal se ingresa a un patio descubierto llamado peristilo y rodeado de galerías con columnas. Otra puerta da acceso a la sala hipóstila que es cubierta y sostenida por columnas.

Posteriormente a través de pasillos se llega al santuario que es la estancia final del dios, la cual es oscura pequeña y misteriosa. El santuario del templo estaba cerrado para todos, excepto para los sacerdotes y el faraón. Los principales sacerdotes atendían diariamente las necesidades del dios particular, cuidando la imagen de culto y haciendo ofrendas.

Durante los festivales la imagen del dios era transportada por el río sagrado en una barca dorada.

Los principales templos se encuentran en Tebas en el conjunto de Karnak cuya construcción se inició en el siglo XX A.C.

El complejo más grande de templos en Egipto recibió la contribución de más de 30 Faraones. Karnak incluye los templos de Montu; Ptah; Mut, la esposa de Amon y Konsu, su hijo.

El gran templo de Amon en su diseño se ajustaba al patrón usual. Su entrada monumental conducía a un patio abierto, una segunda entrada daba al gran vestíbulo hipóstilo. Había entradas y salones que conducían al santuario donde había una imagen del Faraón.